Real Madrid (1-1) Atletico de Madrid

El Real Madrid derrotó al Atlético en la final - AFP

El Real Madrid derrotó al Atlético en la final – AFP

Champions League – FINAL

El Real Madrid gana la undécima Champions en la tanda de penaltis.

La undécima o la primera. Zidane o el ‘cholismo’. Repetir Lisboa o abrir un nuevo capítulo en la historia de Europa. Así empezaba una final de Champions League entre Real Madrid y Atlético en la que, tras 120 minutos y una tanda de penaltis cruel para los rojiblancos, San Siro engalanado terminó siendo el escenario de la victoria madridista.

Los compases iniciales del partido se decantaban del lado blanco. Durante los primeros veinte minutos, los de Zidane consiguieron noquear al Atlético, dejándolos incapaces de generar peligro. Con un gran Bale desde el interior y activo en la creación, el Real Madrid llegaba cada vez con más hambre de gol a la puerta de Oblak. La máquina del centro del campo merengue funcionó a la perfección y los halagos del ‘Cholo’ a Casemiro en la rueda prensa del viernes parecieron premonitorios.

A raíz una falta favorable al Madrid, Bale peinó el balón que remató Ramos en el minuto 15. Otra vez Ramos, contra el Atleti y en una final de Champions. Un gol que no quedó exento de polémica, porque el central andaluz remató en fuera de juego.

A partir del gol, el Madrid se relajó y regaló a los colchoneros la posesión. Lo que necesitaba el Atlético era compensar el fortísimo juego interior con el que arrancó el Madrid y desbloquearse. Pero pese a la comodidad, los blancos dejaron pocos espacios a los de Simeone. Un par de llegadas de Griezmann sin excesivo miedo y, mientras, Cristiano Ronaldo desaparecido.

Tras el descanso, y seguro que después de un correctivo de Simeone, el Atlético salió con otra cara y solo tres minutos después una entrada de Pepe se transformó en penalti para los rojiblancos. Una oportunidad de oro, la clave de la remontada, el aliento que necesitaban los colchoneros. Sin embargo, Griezmann mandó el balón y las esperanzas de los suyos al travesaño.

El bajón anímico del penalti hizo que el equipo de Zidane pusiera contra las cuerdas a un Oblak que salvó hasta en dos ocasiones a los suyos. Y justo cuando el Real Madrid renunció al balón y perdonó el 2-0 que remataría la final, un centro de Juanfran fue la asistencia perfecta para el gol de Carrasco. El belga, que entró al campo en la segunda parte, era la pieza que le faltaba al puzzle de Simeone y abrió el partido en el 79. En los diez minutos restantes no se movió el marcador, sinónimo de prórroga.

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