Real Madrid y Barcelona CF la final soñada

No podía ser de otra forma y se cumplió la lógica. Madrid y Barça eran favoritos para clasificarse para la gran final y ninguno de los dos falló.

ALMERIA 0-3 BARCELONA CF


El equipo azulgrana cumplió el trámite en su visita al estadio Juegos Mediterráneos y, después de haber vencido por 5-0 en la ida, volvió a arrollar a su adversario con un once lleno de suplentes.
Pep Guardiola reservó a sus ‘vacas sagradas’ y los no habituales respondieron con creces a su confianza. No jugaron Xavi, ni Iniesta, ni tampoco el ‘tridente’ Messi-Villa-Pedro, que tuvieron descanso. Y sus recambios demostraron que este equipo tiene alternativas para todo.
Fue una buena oportunidad para ver en acción al único refuerzo de invierno, Ibrahim Afellay, que se lució formando parte de la delantera junto a Bojan y Nolito. O también para disfrutar del enorme talento de Thiago, un canterano con muchos quilates en sus botas. O para comprobar de nuevo la inmensa polivalencia de Busquets, que esta vez, en lugar de actuar en la media, hizo olvidar a Piqué y al lesionado Puyol como central.
El Barça ganó con su contundencia habitual sin necesidad de pisar en ningún momento el acelerador. La primera media hora de juego fue, de hecho, casi como un entrenamiento. Hasta el minuto 26 no se vio la primera ocasión de gol. Y fue del Almería. Feghouli, con un gran derechazo, estrelló un remate en el poste.
El Barça era como un león dormido, y ese latigazo le hizo despertar. Tres minutos después, Nolito, un joven extremo pretendido por el Benfica, inició una contra y Afellay la culminó obligando a lucirse a Esteban (29′).

Y ya se sabe, cuando el león abre los ojos, ya no hay quien se escape de él. El primer gol no se hizo esperar, y su autor fue un defensa, Adriano. El ex sevillista se lució con un jugadón que hubiera podido protagonizar el mismísimo Leo Messi. Se internó por la izquierda como un rayo, superó a dos defensas (a Pellerano se permitió el lujo de hacerle una ‘sotana’), entró en el área y batió a Esteban con un poderoso chut raso y cruzado.
El 0-1 hundió al Almería, que sólo al filo del descanso puso en aprietos a Pinto con un inocente remate de Pellerano tras un barullo en el área (43′)

La segunda mitad fue un monólogo culé. El 0-2 llegó en el 55′. Alves se internó por la derecha, centró… y Thiago, con un magnífico testarazo desde el punto de penalty, coló el esférico por toda la escuadra (2-0).
El tercero llevó la firma de Afellay. El ex del PSV hizo gala en la jugada de todas las virtudes que le llevaron del PSV al Barça: velocidad, fuerza y buen disparo. Esta vez Keita fue el asistente y el holandés, de chut raso y ajustado en el área, no perdonó (0-3, 72′).
El holandés estuvo a punto de repetir en el 72′, pero le faltó puntería. El Almería bajó definitivamente los brazos, y ya no hubo emoción. Sólo faltó que Bojan se reencontrara con el gol. No tuvo suerte el de Linyola, aunque dispuso de un par de buenas opciones.
Misión cumplida. El Barça ya está en la final… y el 20 de abril, en estadio por determinar, se jugará el primer gran título de la temporada ante el Real Madrid. ¿Quién da más?.
Ficha técnica:
UD Almería: Esteban; Michel, Carlos García, Pellerano (Acasiete, m. 62), Luna; Fabián Vargas, Bernardello; Feghouli, Corona (Crusat, m. 68), Kalu Uche, y Goitom.
FC Barcelona: Pinto, Dani Alves, Busquets (Piqué, m. 46), Milito, Adriano; Mascherano, Keita, Thiago; Bojan, Afellay y Nolito.
Árbitro: Ayza Gámez, de Valencia. Amonestó a los locales Michel y Bernardello y al visitante Busquets.
Goles: 0-1, m. 34: Adriano. 0-2, m. 55: Thiago. 0-3, m. 65: Afellay.
Incidencias: Partido correspondiente a la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey celebrado en el Estadio de los Juegos Mediterráneos ante 16.000 espectadores.
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REAL MADRID 2-0 SEVILLA CF


El Real Madrid selló su billete apara la final de la Copa del Rey tras superar al Sevilla en el Bernabéu. Fue un partido más incómodo de lo que dice el marcador final (2-0), pero en ningún caso un gran partido del Madrid, ni del Sevilla, del que se esperaba más valentía tras la derrota en el partido de ida. Más que los futbolistas, el partido lo jugaron los entrenadores, aunque lo decidió Mesut Özil con una definición brillante tras una contra que, ya en la recta final, cogió al Sevilla con lo puesto. En la prolongación, Adebayor hizo su primer gol con la camiseta del Madrid, que vuelve a una final de Copa siete años después.

El tiempo dirá si mereció la pena la espera. Desde luego, no un partido como este Madrid-Sevilla, casi siempre gris, sin ritmo y, aunque parezca mentira, durante muchos minutos hasta sin emoción. Y eso que el Madrid empezó bien, apretando arriba y con la defensa muy adelantada. Ese arranque le reportó un remate al palo de Di María. Y poco más.
El partido cambió con el gol anulado a Negredo por un fuera de juego de nuevo infinitesimal. Pero el Sevilla no perdió el partido por eso, como no perdió el partido de ida por el gol de Luis Fabiano. Lo ha perdido porque ha sido la antítesis del gran Sevilla. Ha sido un equipo sin ambición. La buena noticia es que ahora tiene a Rakitic. Un jugador que puede cambiar el perfil de su centro del campo, poniendo toque, pausa y soluciones fáciles, y liberando al gran Kanouté.

El malí escondió otra de las claves del partido. Manzano lo puso sobre Xabi, lo que da una idea de su aproximación al partido. Y Kanouté no es el mejor marcador del mundo -es muy dudoso incluso que se le pueda aplicar el término marcador-, pero anuló a Alonso y, con ello, al Madrid, que definitivamente tiene un problema en la generación de juego. Cuando no funciona el vendaval de robos y contras, cuando hay que masticar las jugadas, sólo Xabi es la alternativa. Un déficit estructural que el Madrid sigue pagando muy caro.

Igual de gravoso resulta para los blancos el momento actual de Cristiano. Está en una de esas fases en las que se ofusca, se enfada con el mundo. Un lujo que el Madrid no se puede permitir, porque Benzema no es el ‘killer’ de manual que quiere Mourinho. Pero es un jugadorazo, que, salvo la definición, lo hizo todo bien. Tocó rápido, tiró desmarques, abrió espacios, se descolgó para filtrar balones… El Bernabéu le aplaudió porque hasta se reventó en la presión. El chico tiene que alucinar, pero en fin. El Bernabéu es así.

El Madrid no modificó su plan tras el paso por vestuarios. Tenía un gol y apostaba claramente por especular con él. Tampoco lo hizo el Sevilla, lo que tiene más difícil comprensión. A los hispalenses se les fue casi media hora antes de que comparecieran Luis Fabiano y Perotti. El Madrid ya vivía descaradamente de las contras lanzadas por Xabi, pero fue Khedira quien puso a Özil el exquisito balón que no supieron explotar Benzema ni Ronaldo. El menudo mediapunta alemán sentó a Varas a favor de la querencia de su zurda y rompió el partido.
Quedaban menos de diez minutos, que dieron para mucho: una entrada horrible de Ramos a Fernando Navarro, la expulsión de Sergio Sánchez por doble amarilla y el primer gol de Adebayor con la blanca, que fue recibido con gran alborozo por la grada. Que la final ante el Barça queda muy lejos, y no está de más darse una alegría de vez en cuando
Leido en Marca.com

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