Vuelta Cuartos de Final de la Liga de Campeones

SHAKHTAR 0-1 BARCELONA


Guardiola salía con todos, más bien con Messi, y es que las rotaciones en el Barça sólo se entienden cuando el pequeño Dios del fútbol Mundial empieza desde el banquillo. El Shakhtar llegaba con problemas atrás, faltaban tres de los cuatro, Rakitskiy era el nuevo káiser. No estaba Srna, cambio obligado en el lanzador del balón parado, ni Rat. En los laterales jugaban jugadores de perfil más defensivo.
Nervios en el arranque, balones divididos y ningún gobernador para un partido que iba y venía. Valdés era protagonista en el arranque, el portero azulgrana viene a ser el reflejo del momento de forma de los de Guardiola. En los últimos tiempos aparece demasiado. En el juego los de Lucescu jugaban fácil mientras que los azulgrana manifestaban falta de tensión. Se percibía en los controles y en todos los jugadores azulgranas que recibían de espaldas ya que en esa situación de juego siempre había una pérdida.
El ataque del Barça era desorganizado, por primera vez en la temporada el Barça no jugaba el pase fácil atrás ante cualquier expectativa de pérdida. Había prisa por llegar, las imprecisiones eran una constante. El partido no estaba donde quería Guardiola, no hay nada peor para defender un resultado que jugar a lo que no sabes. Tras media hora cambió el color del partido. El Barça acumuló pases de seguridad, empezó a pensar en atacar tras cuatro o cinco toques fáciles y la consecuencia fue la aparición de espacios y llegadas de gol.
Nunca fue cuestión de marcador, la eliminatoria tenía otro color viendo al Barça tocar y tocar. Era cuestión de tiempo, de paciencia en la progresión del juego y de dar tiempo a los desmarques para generar espacios. Así fue, superioridad en la zona de Alves, el central corre en la ayuda y Messi al espacio para hacer el primero. Era el gol de la eliminatoria, no fue transcendente pero la eliminatoria estaba finiquitada.
Era el momento de las rotaciones, de pensar en el más allá, más que en el equipo del que Guardiola no quiso pronunciar su nombre y que está a la vuelta de la esquina. En el segundo tiempo, líneas de pase bien marcadas para evitar la disputa, el tackle y cualquier rozadura. Se trataba de jugar y dejar que el pase de los minutos fuera intranscendente hasta cerrar la persiana sin más novedad.Tras un largo bostezar y algunos cambios, llegó el punto y aparte, espera el Madrid.

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TOTTENHAM 0-1 MADRID


Ocho años después, el Real Madrid jugará unas semifinales de Copa de Europa. En este tiempo, los blancos han dilapidado buena parte de su prestigio continental, mientras que el Barça ha ido labrando el suyo. Sin embargo, el Madrid no rehúye el reto de medirse cuatro veces en 18 días a los azulgrana. Pese a su larga ausencia, sigue reconociendo Europa como su casa.
José Mourinho solventó la visita a Londres con una apuesta que puede esconder pistas de cara a la orgía de clásicos de los próximos días. Jugó de nuevo con tres en el medio, que no trivote, ya que si hay un futbolista que no responde a ese estereotipo es Marcelo. Su posición adelantada obligó a Lennon a mantener un ojo a su espalda, mientras que de cara se encontraba con el granítico Arbeloa. El extremo inglés tuvo una noche incómoda. Tras el infortunio de la ida, pasó de puntillas por una eliminatoria en la que se le esperaba.
El Tottenham volvió a incumplir parte del papel que se le presuponía. Dio la primera patada -Ekotto, a los nueve segundos-, pero no fue suyo el primer tiro a puerta, ni la primera ocasión, que despreció Özil con un remate blandísimo. Los ‘Spurs’ sí cumplieron a la hora de tratar de achantar al árbitro, pero dos tempranos engaños de Bale y Pavlyuchenko mandaron al limbo un derribo de Xabi a Modric que sí pudo ser penalti.
Tan sólo Gareth Bale creó cierta inquietud en la defensa blanca. El galés volvió a encontrarle las vueltas a Ramos, pero Albiol, que siempre está cuando se le necesita, estuvo impecable en las ayudas. En cualquier caso, fue demasiado poco para intentar remontar una desventaja de cuatro goles. Tampoco es que el Madrid hiciera demasiado. El equipo funcionó razonablemente de medio campo hacia atrás, pero en ataque apenas se acercó a los dominios de Gomes. Ni siquiera le probó.
Y eso es algo que hay que hacer, como se pudo ver hace una semana en Madrid. El meta del Tottenham dejó la imagen de la noche, una respuesta penosa a un disparo con veneno de Cristiano, aunque no tanto como para convertirse en gol. El luso tiró desde 30 metros, el balón hizo la ‘folha seca’ y dobló las manos de Gomes, que tampoco tomó la precaución de acercar el pecho, por si las moscas.
La imagen de Gomes atrapado en su propia red cerró un partido, y una eliminatoria, que en realidad quedó definida en Madrid. A partir de gol (minuto 49), apenas algunos detalles. Como el ejemplo del la hinchada ‘spur’, indesmayable en su apoyo hasta el pitido final. O la amarilla a Ricardo Carvalho, que se perderá la ida de semifinales. O la reaparición de Karim Benzema, tres partidos después de lesionarse con Francia, en busca de minutos y frescura. O la seguridad de Iker Casillas, que recordó la importancia de un buen portero a partir de cierto nivel de exigencia.
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SHALKE 2-1 INTER


El único milagro que hubo en Gelsenkirchen fue el de todos los días de Raúl, que siguió escribiendo su propio cantar de gesta en la Liga de Campeones. Un partido sin historia después del 2-5 de Milán le sirvió a Raúl para seguir agrandando su leyenda. El delantero español no es el 7 del Schalke, es el 7 de Europa. Contra el Inter, abrió el marcador engañando a Julio César con el aguanís y sirvió el 2-1 a Howedes utilizando la cuchara.
El Schalke también ganó al campeón en Alemania y lo hizo con el sello de Raúl, un futbolista inmortal que cuando se retire del fútbol seguirá jugando y ganando partidos. Este verano tuvo la osadía de marcharse del Real Madrid y fichar por el Schalke. Meses después, está en las semifinales de la Champions, su territorio. Sólo él lo creía posible. Hoy el Schalke está entre los cuatro mejores de Europa y gran parte es culpa suya.
El Inter aterrizó en Gelsenkirchen sin creérselo y no pasó nada que se saltase el guión. Raúl utilizó el partido para seguir bordando en la competición un nombre, el suyo, que ya está escrito con letras de oro. El Inter no hubiese metido ni cuatro, ni cinco, ni con Raúl al lado de Samuel Etoo, que se quedó solo. El propio Leonardo se sentó en el banquillo porque era su obligación, ni más ni menos.
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MANCHESTER 2-1 CHELSEA


El Manchester United aterriza en las semifinales de la Liga de Campeones tras deshacerse del Chelsea (2-1) en una eliminatoria en la que fue superior. Sufrió en la primera parte, en una salida fulgurante en lo físico de su rival, que recordó al del principio de temporada, pero nunca dio sensación de temblar y sí de dominar la situación.
De primeras, Ancelotti sorprendió dejando a Didier Drogba en el banquillo, saltando al campo Anelka y Fernando Torres en el ataque. Ni uno ni otro estuvieron afortunados y no fueron capaces de materializar el mejor juego de su equipo en la primera parte.
Malouda, suplente en la ida, se convirtió en puñal por la izquierda y Ramires y Essien imponían su fuerza en el medio. Dos tiros de Anelka y uno de Lampard fueron las mejores ocasiones. El United contratacaba con peligro, pero las sensaciones eran más de 0-1.
Leido en Marca.com

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