El Milan es un polvorín

Adriano GallianiAdriano Galliani y Bárbara Berlusconi, en un partido del Milan / AFP

El Milan aterriza este martes en Barcelona sumido en un caos total después de la derrota del pasado domingo en San Siro ante la Fiorentina por 0-2. Un resultado que pone en una situación inverosímil al otrora todopoderoso Milan. Las opciones de ganar el scudetto se alejan a pasos agigantados cuando estamos empezando el mes de noviembre porque se sitúa a 19 puntos de la intratable Roma.

Entrar en Champions League también parece una utopía porque se encuentra a 16 puntos de los puestos que dan acceso a la máxima competición continental. En cambio, la sombra del descenso se acerca al equipo rossonero porque solamente tres puntos les separan del pozo.

Allegri está en la cuerda floja. No solo por el resultado del domingo. Llevaba ya varias semanas en entredicho y ahora la presión sobre él se mantiene. Pero ya no es solo el técnico. Las miras se centran también en Adriano Galliani, la que ha sido mano derecha de Silvio Berlusconi en los últimos 27 años.

El detonante fue una reunión que mantuvo el máximo mandatario milanista con su hija después del partido ante la Fiorentina. Bárbara Berlusconi, directiva del club, habría expuesto la necesidad de dar un giro absoluto a la filosofía del club. No entiende que se haya gastado tan mal el dinero en los fichajes, mientras que hay otros clubes que ganando menos dinero estén jugando de manera más atractiva y, además, obteniendo mejores resultados.

Otro aspecto del cual se quejó la hija de Berlusconi fue la política de fichajes del club. No entiende que no haya una mejor red de ojeadores para captar los mejores jugadores antes de que exploten deportivamente y su precio sea más elevado.

Todas estas quejas fueron recogidas por la agencia Ansa y la interpretación es que estaba pidiendo el cese de Galliani. Silvio Berlusconi mantuvo silencio, pero su hija tuvo que salir más tarde para asegurar que no había pedido la cabeza de Galliani.

En esta situación llega el Milan a Barcelona con la misión de obtener algún punto que le permita mantener las opciones de clasificación en este grupo H de la Champions. En estos momentos es segundo a dos puntos del Barcelona y el resultado de mañana determinará las posibilidades que tiene de clasificación.

Una derrota, unida a un triunfo del Celtic, supondría que ya no depender de sí mismo para entrar en los octavos por lo que necesita al menos puntuar. No lo tendrá fácil por lo que se juega el Barcelona que también puede obtener de manera matemática el pase si consigue el triunfo. En el partido en Milán, los dos equipos consiguieron un empate a un gol.
Fuente: marca.com

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