Miércoles lleno de amistosos internacionales

ESPAÑA 1-0 COLOMBIA


David Silva metió la pierna por el bien de su país, que ganó a Colombia en el Bernabéu con un gol del duende de Arguineguín a pase de otro duende, uno andaluz que nació en Los Palacios. Silva y Navas entraron al campo justo a tiempo y fabricaron el gol que hizo añicos a Colombia, una selección dura como una piedra que no se anduvo con chiquitas. Navas encará a su par y le engañó. Fue un truco de magia que le sirvió al 22 para centrar con la vía libre al primer palo, por donde apareció Silva, que entendió a su amigo antes que nadie. El canario se adelantó a todos, metió la pierna izquierda y batió a Ospina. Ese detalle le sirvió a España para ganar un partido que perfectamente pudo perder.
No fue un buen partido de la campeona del mundo, para la que hace mucho tiempo que se acabaron los amistosos. Tampoco fue un amistoso el encuentro del Bernabéu para la selección colombiana, que se presentó en el césped y repartió de todo menos caramelos. Los cafeteros se convirtieron en un pedrusco que se metió en el zapato de España. La Roja, más imprecisa que otras veces, menos rápida de ideas que otras veces, acabó desquiciada por los colombianos, que siempre mantuvieron el sitio. Tampoco les importó jugar al límite del reglamento. Hicieron cuatro veces más faltas que su rival.
España fue un reflejo del Barcelona en el Santiago Bernabéu. Del Bosque asimiló las ideas de Luis Aragonés para ganar un Mundial en Sudáfrica. Vicente también ha asimilado la pizarra de Guardiola, el profesor de muchos de los internacionales. En España fue Iniesta el que hizo de Messi. Villa y Pedro confundieron por los costados y el de Fuentealbilla fue un escándalo. De sus botas nació lo mejor de España. Fue incontrolable para los colombianos, que tuvieron que hacer trampas agarrando y zancadilleando a Andrés para pararle.
Colombia esperó su momento y lo encontró muchas veces. España fue un galimatías atrás, donde hubo un agujero enorme por la derecha. Los despistes de Ramos fueron numerosos y Piqué y Busquets tuvieron que salir al paso para no dejar en mal lugar al sevillano. La espalda de Ramos fue una mina para los cafeteros en la primera mitad. Por allí, se dibujó una jugada de Armero que puso punto final al primer asalto y que acabó con un disparo desviado. Casillas salvó a España mucho antes, en un error de Xavi, que le concedió una buena ocasión a Abel Aguilar, que se topó con Iker en el único suspiro del partido en el que dejó de ser un ‘stopper’.
En el otro campo, España se confundió. También lo hizo Villa, que falló un gol cantado. Recibió un pase colosal de iniesta, dribló a Ospina, guardameta colombiano, y disparó al palo. El 7 acudió al rechace y también falló, sin portero, cruzando en exceso. Villa sigue emparejado con Raúl en el trono.
Diez minutos después del descanso, Del Bosque movió fichas. Entraron Torres, Arbeloa y Cazorla por Villa, Capdevila y Xavi. Los cambios no surtieron efecto en una selección agotada, al límite de sus fuerzas. Colombia fue creciendo con el paso de los minutos y le perdonó la vida a la campeona del mundo.
España no encontró el camino y a Colombia no le costó. Los visitantes lo tenían todo estudiado. Robaron y se fugaron. Sólo se equivocaron en el remate, que no fue preciso, que no acabó en la jaula. Sí acabó el remate de Silva, que lo hizo rápido y sin dejar huella. La Roja ganó un partido que se mereció perder. España tiene estrella.


ARGENTINA 2-1 PORTUGAL


Un tanto de Leo Messi de penalti en el minuto 90 dio un triunfo engañoso a la selección argentina en su duelo con Portugal. El combinado luso puso el juego en un choque lleno de ocasiones y que equilibró tras el tanto de Di María con un gol de Cristiano Ronaldo. Después, cuando ambos firmaban el empate, apareció Messi para decidir desde los once metros.
La ‘pulga’ marcó esas diferencias reclamadas por el entorno de la albiceleste pero volvió a poner de relieve que el problema no es suyo, sino de lo que hay alrededor. Que es, por cierto, mucho menos consistente de lo que rodea a Cristiano Ronaldo en Portugal. Hoy mucho más equilibrada y con mayores argumentos que los de Batista.
El seleccionador argentino apostó por un mediocampo con un doble pivote defensivo con Mascherano y Cambiasso para otorgar la batuta a Banega. El jugador del Valencia hace tiempo que dejó de ser ese futbolista trascendente en la creación. Su habilidad para ausentarse se manifestó, una vez más, y Messi tuvo que arrancar veinte metros más atrás de lo que debería y desarrollar funciones que no le corresponden.
En una de esas galopadas llegó el primero. La ‘pulga’ sorteó a varios rivales y con una precisión de francotirador soltó un pase milimétrico que Di María agradeció. De nada sirvió el inicio agresivo de Portugal. Las balas de la albiceleste, para desgracia de los chicos de Paulo Bento, no eran de fogueo.
Pero el equipo luso es un grupo coherente, fiable y constante en lo que hace. Sin grandes alardes, pero con los principios básicos como fundamento, insistió hasta encontrar resultados. Con la electricidad de Nani y Cristiano Ronaldo, Meireles como hombre escoba y el instinto de Almeida, puso a Argentina contra las cuerdas.
En un cabezazo del ‘9’ luso y la potencia e instinto de CR llegó el empate. La velocidad del madridista decantó la balanza en el duelo con Romero. De ahí al descanso, un calco de sensaciones. La lógica futbolística lusa frente a la pegada de Messi y compañía.
Porque puntería, los de Paulo Bento, más bien poca. Que se lo digan a Almeida, que se empeñó en mandar fuera un balón que ya estaba prácticamente dentro. O a Cristiano, errático en una finalización fácil tras recoger un rechace en un cabezazo al larguero.
Ahí acabaría el balance ofensivo luso. Con esa ocasión y con la salida de Almeida, Nani y Cristiano Ronaldo. Creció Argentina a partir de entonces alrededor de, por supuesto, Leo Messi y de Javier Pastore. El jugador del Palermo tiene presencia y facilidad para asociarse y facilitar las transiciones en las zonas decisivas. Justo lo que necesita Argentina. En esa ocupación inteligente del espacio encontró tres ocasiones inmejorables para marcar: dos se fuero al palo y otra al pecho de Rui Patricio.
Ambos se quedaron sin tiempo para hacer más demostraciones de su falta de puntería pero Coentrao, inoportuno, quiso conceder otra más a la albiceleste, esta vez desde los once metros. Messi no desaprovechó el regalo y decidió. Es lo que, al fin y al cabo, se le pide. ¿O no?

FRANCIA 1-0 BRASIL


Un tanto de Karim Benzema en el inicio de la segunda mitad decantó del lado local el amistoso entre Francia y Brasil (1-0), que estuvo igualado en el juego y marcado de forma decisiva por la expulsión en el minuto 40 de Hernanes.
Una entrada a destiempo del jugador del Lazio cambió el signo de un encuentro que hasta ese momento había dominado Brasil, pero sin crear claras ocasiones de gol.
En el ambiente de superioridad numérica Francia recuperó el control del juego y resurgió un gran Benzema, que se fabricó un buen puñado de ocasiones, aunque sólo sacó partido de una de ellas.
Pero el madridista se metió en el bolsillo al público que le señaló como su esperanza, ovacionado como una gran estrella cuando abandonó el campo al filo del final.
Los “bleus” siguen siendo la bestia negra de los brasileños y el Estadio que Francia su escenario maldito. Ahí perdieron la final de 1998 y volvieron a caer derrotados, esta vez con menos estrépito.
El partido se planteó, como era de prever, como un duelo entre dos formaciones en construcción, dos equipos en pos de su identidad que enfrentaron los bocetos que vienen construyendo.
Diseñados a partir del balón, los proyectos de Blanc y Menezes son todavía embriones de los grandes equipos que se espera que sean, y esas carencias se dejaron ver en el Estadio de Francia.
Puso más Brasil hasta que se quedó con uno menos. Más ganas, más control del balón, más propuesta ofensiva y más dominio. El primer tiempo se desarrolló casi íntegramente en territorio galo, aunque sin grandes ocasiones.
La réplica la daba una y otra vez un inspirado Benzema, que con más puntería y con un Julio César menos inspirado habría tenido más recompensa
El resto fue un monólogo brasileño, con ocasiones de Pato y Robinho, la pareja milanista que, sin embargo, se fue sin premio.
Pero el dominio brasileño se derrumbó cuando en el minuto 40 Hernanes vio una roja directa por una fea entrada a Benzema. El jugador del Lazio llegó tarde a un regate del francés y su pie, demasiado elevado, golpeó el pecho del madridista. El colegiado le expulsó y obligó a Brasil a retrasar sus líneas.
Francia vio la herida en su rival y quiso aprovecharlo. Salió de los vestuarios lanzada al ataque, deseosa de dar una alegría a su afición, que le exige lavar la afrenta del último Mundial.
En ese contexto emergió Benzema como una amenaza constante. Gozó de una buena ocasión que se estrelló contra David Luiz, un aviso antes del tanto, que logró en el minuto 54 tras aprovechar un pase de la muerte de Menez que solo tuvo que empujar a las mallas.
Su duodécimo tanto en la selección le marcó como el estilete del ataque “bleu” y el madridista pudo agrandar la marca de no encontrarse con un inspirado Julio César.
El guardameta milanista le sacó de la línea de gol un gran remate de cabeza y una ocasión más cuando el delantero logró controlar un buen pase en el área.
Todavía se fabricó alguna más, pero era suficiente para el francés, que marcó de forma decisiva un partido que prometía más de lo que mostró.

ALEMANIA 1-1 ITALIA


Giuseppe Rossi logró en el minuto 81 el gol que supuso el empate de los suyos (1-1) ante Alemania en el amistoso disputado en el Iduna Park de Dortmund.
El delantero italo-estadounidense fue suplente y cuando salió dotó de más mordiente a los suyos. Su esfuerzo tuvo recompensa y neutralizó el tanto que logró Klose en el primer acto.
A pesar del empate final, el futbolista del Real Madrid Ozil fue el mejor del encuentro, siempre una referencia para sus compañeros. Bien colocado y dando facilidades a los suyos. La actual generación alemana tiene otro jugador superlativo, Thomas Muller. En el minuto 17, el madridista habilitó al ‘Bota de Oro’ de la pasada cita sudafricana para que éste conectara con Klose, que no falló a su cita con el gol.
La tetracampeona del mundo, a la que le sigue faltando juego en el centro del campo -la entrada de Aquilani le dio algo de luz-, no reaccionó como se espera de un grupo tan competitivo y sólo Daniele de Rossi inquietó al guardameta Neuer en el primer acto con un disparo lejano.
Tras la reanudación, el ariete del Villarreal Giuseppe Rossi sustituyó a Pazzini y Borrielo a Cassano. El atacante del AS Roma tuvo la ocasión más clara con un disparo cruzado, pero fue ‘Il Bambino’, recientemente renovado con el club castellonense, el que pusiera las definitivas tablas tras aprovechar su propio rechace.
Con este empate, la ‘Mannschaft’ no pudo tomarse tomó la revancha de aquella mítica semifinal del Mundial de 2006, que se disputó en el mismo escenario y que Grosso y Del Piero decidieron en los últimos minutos de la prórroga. A la postre, Italia se proclamó campeona del mundo ante Francia.
HOLANDA 3-1 AUSTRIA


La selección holandesa se ha llevado la victoria ante Austria (3-1) en un partido amistoso en el que destacó la actuación del jugador del Barcelona Ibrahim Afellay, y del ex madridista Wesley Sneijder, que abrió la cuenta de la actual subcampeona del mundo.
Los ‘oranjes’ se adelantaron a la media hora de partido merced a un gol del interista Wesley Sneijder. El ex del Real Madrid, que ya marcó en su regreso con el Inter este fin de semana, no tuvo piedad del meta austriaco y logró un soberbio tanto tras un remate de volea.
El ’10’ holandés se apoyó en una triangulación en banda izquierda para conseguir batir a Macho de primeras. Un tanto que anestesió a los austriacos, que sólo lo intentaban por mediación de Maierhofer, el más participativo de los centroeuropeos.
Ya en la segunda mitad, otra buena jugada por la misma banda permitió a los de Bert Van Marwijk el segundo tanto del encuentro, obra de Huntelaar. El ariete del Schalke 04 no falló a su cita con el gol y llevó al fondo de las mallas (con un buen testarazo) un centro medido.
Finalmente, Kuyt marcó de penalti (3-0, min.71) y Arnautovic estableció el 3-1 definitivo, que curiosamente es el mismo resultado que ambas selecciones firmaron el 6 de septiembre de 2003, en un encuentro clasificatorio para la Eurocopa de 2004.

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