Brasil (6-0) Honduras

Neymar lideró a Brasil - AFP

Neymar lideró a Brasil – AFP

La ‘baby canarinha’ destroza sin piedad a Honduras (6-0) en Maracaná en un partido que Neymar marcó con solo 14 segundos de juego.

Honduras le aguantó catorce segundos a Neymar, mucho menos de lo que tarda Usain Bolt en recorrer los 200 metros lisos, su prueba favorita. El crack del Barça le robó la cartera a Johnny Palacios, allí donde un central nunca puede bobear, encaró al meta Luis López, que salió vendido y a la desesperada y, de rebote, introdujo el balón lentamente, casi a cámara lenta. Maracaná se despertó de golpe. Y allí se terminó el partido y las semifinales. Brasil se dio un baño y masaje en público y pisoteó a Honduras (6-0) con una superioridad insultante.

El gol más rápido de la historia del torneo olímpico de fútbol permitió a los brasileños concentrar un partido de desgaste de 90 minutos, jugado bajo un calor infernal, en solo unos segundos.

Ney ni pudo celebrar su gol relámpago. Al marcar, recibió un fuerte golpe en el tórax y tuvo que ser retirado en camilla. Fue atendido por el galeno de la Seleçao, con todo el estadio con el corazón en un puño. Cuatro minutos después, el 10 de Brasil volvió para alegría de la ‘torcida’ que ya lo había vitoreado desde el calentamiento.

El Maracaná es para los cracks de verdad: Zizinho, Garrincha, Pelé, Zico, pasando por Romario y llegando ahora a Neymar. Hacía tres años y casi dos meses, que el blaugrana no pisaba el templo carioca. En la misma portería, donde fusiló a Casillas en la final de la Copa Confederaciones 2013, ahora dejó, de nuevo, su firma, con otra diana que, por precocidad, ya entra en la historia de la Seleçao.

Lo de Brasil fue un paseo. En los primeros 35 minutos, ya ganaba 3-0 y podía haberle endosado, sin exagerar una manita o media docena. La Bicolor no se recuperó del directo que Neymar le aplicó y pagó carísimo poner su línea de defensa adelantada. Los brasileños la superaron cuanto y como quisieron.

Luan, primero y después Neymar, infiltraron sendos balones para que Gabriel Jesus se sacara todos los complejos de encima y definiese como un delantero que vale 32 millones de euros (al menos para Txiqui y el City).

Y, entre gol y gol, Brasil se divirtió. Neymar encaraba, regateaba y asistía. Su crecimiento físico en los Juegos ha sido espectacular. El blaugrana es quien marca las diferencias y llegará pletórico a la final de domingo, donde Brasil intentará romper el gafe olímpico.

FICHA TECNICA DEL PARTIDO
Brasil: Weverton, Zeca, Caio Rodrigo, Marquinhos, Renato Augusto, Douglas Santos, Luan, Gabriel Barbosa, Neymar, Jesús Gabriel y Walace.

Honduras: Luis Lopez, Jhonathan Paz, Marcelo Pereira, Allans Vargas, Bryan Acosta, Johnny Palacios, Anthony Lozano, Marcelo Espinal, Romell Quioto, Brayan García y Alberth Elis.

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Brasil vuelve a empatar en los JJOO

Neymar trata de rematar de cabeza por encima de Alaa Ali - AFP

Neymar trata de rematar de cabeza por encima de Alaa Ali – AFP

La sombra de un nuevo ‘Maracanazo’ planea sobre Brasil. El 0-0 cosechado contra Irak -sumó el mismo resultado en el debut contra Sudáfrica – complica sobremanera el camino hacia el oro olímpico. Neymar y compañía necesitan ganar en la última jornada a Dinamarca, líder del grupo A con cuatro puntos, para depender de sí mismos. De lo contrario, Irak -están empatados a todo- o Sudáfrica -colista con un punto- podrían apearles de cuartos. La maldición del oro olímpico -es el único título que le falta a la CBF en su palmarés- puede vivir un nuevo capítulo. Brasil repitió once y acabó por repetir los mismos errores. Comenzó circulando la pelota con brío, sobre todo por dentro. La idea, tal y como anunció Rogério Micale, era intentar marcar pronto para sacudirse la presión ambiental. Irak, en cambio, salió decidida a dejar correr el reloj. Asumían su inferioridad técnica, pero se sabían más fuertes física y psicológicamente con el paso de los minutos. Así sucedió. Incluso pudieron adelantarse aprovechando una nefasta salida de Weverton.

Abdulraheem cabeceó al palo tras un kilométrico saque de banda de Ismail.Brasil se mantuvo con gas el primer tiempo. Intentó no abusar de los centros laterales como ante Sudáfrica, pero tampoco logró crear ocasiones claras de gol. Todo el peligro o casi todo llegaba con tiros lejanos. Sólo Gabriel Jesús logró inquietar a Mohammed Hameed desde dentro del área. El nuevo fichaje del City venció la resistencia iraquí con un gran reverso que culminó en un puntapié que salió desviado (36′) y, poco después, con un cabezazo que también salió fuera.

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