Villarreal (1-2) Monaco

Santo Borre, rodeado de jugadores del Mónaco

Santo Borre, rodeado de jugadores del Mónaco

Champions League – Play-off IDA

El Villarreal cayó en El Madrigal contra el Mónaco (1-2) en el partido de ida del play-off de la Champions League.

El Villarreal tuvo ayer un regreso amargo a la Champions League. El primer partido del equipo groguet en la máxima competición europea en cinco años se saldó con una derrota contra el Mónaco en El Madrigal (1-2), que obligará a los hombres de Fran Escribá a una machada en el Principado para acceder a la fase de grupos y codearse con la aristocracia del fútbol continental.

Privado de muchos de sus teóricos titulares, Escribá era consciente de que su debut en el banquillo del Villarreal no iba a ser tarea fácil. Una de las maniobras que tuvo que hacer para recomponer el once fue colocar a N’Diaye como improvisado central, lo que a la postre acabó convirtiéndose en una de las claves del desenlace del partido.

El senegalés, un medio centro defensivo, cometió un penalti Lemar a los dos minutos de juego que permitió al Mónaco adelantarse en el marcador con el lanzamiento transformado por Fabinho y fue claramente superado por Carrillo en la jugada del gol de Bernardo Silva. “Somos un equipo, si falla un jugador fallamos todos”, dijo Bruno Soriano, en declaraciones a beIN Sports, subrayando que el segundo gol de los monegascos había sido letal. “Nos ha matado”, admitió.

FICHA TECNICA DEL PARTIDO
VILLARREAL: Asenjo, Mario, Musacchio, N’Diaye, José Ángel, Bruno, Trigueros, Soriano, Castillejo, Pato, Santos Borré (Mario González, min.75).
MONACO: Subasic, Raggi, Glik, Jemerson, Mendy, Bakayoko, Fabinho, Lemar, Bernardo Silva (Joao Moutinho, min.80), Dirar, Germain (Carrillo, min. 69).
GOLES: 0-1, minuto 3 Fabinho, de penalti. 1-1, minuto 36, Pato. 1-2, minuto 72, Bernardo Silva.
ARBITRO: Felix Brych (Alemania) Tarjetas amarillas para los locales N’Diaye, para los visitantes Lemar, Fabinho, Joao Moutinho, y dos amarillas seguidas a Mendy que fue expulsado a los 86 minutos.
CAMPO: El Madrigal. 21.000 espectadores.
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Cuartos de final de la Champions League 2013-2014

sorteo champions Celebrado el sorteo de los cuartos de final se han dado los siguientes emparejamientos:

BARCELONA – At. MADRID

El partido de ida el 1 de Abril 2014.
El partido de vuelta el 9 de Abril 2014.

MANCHESTER U. – BAYERN. M

El partido de ida el 1 de Abril 2014.
El partido de vuelta el 9 de Abril 2014.

REAL MADRID – BORUSSIA D.

El partido de ida el 8 de Abril 2014.
El partido de vuelta el 8 de Abril 2014.

PSG – CHELSEA

El partido de ida el 2 de Abril 2014.
El partido de vuelta el 8 de Abril 2014.

No hay quien tosa al Bayern en Europa

Arsenal - BayernEl Bayern de Múnich se ha impuesto por 0-2 en casa del Arsenal, en la ida de los octavos de final de la Champions League. Los goles de Toni Kroos y Thomas Müller dejan con pie y medio en los cuartos a los alemanes.

Un potente disparo a la escuadra del centrocampista alemán Toni Kroos, uno de los futbolistas más inspirados esta noche en el Emirates Stadium, abrió al inicio del segundo tiempo el marcador de un encuentro en el que los “gunners” se sintieron incómodos desde el primer minuto.

El también alemán Thomas Müller cerró la victoria de los vigentes campeones de la ‘Champions’ con un cabezazo desde el interior del área cuando quedaban dos minutos para el 90.

Los de Arsène Wenger fallaron un penalti en el primer tiempo y vieron cómo el árbitro expulsaba al portero Wojclech Szczesny por provocar una pena máxima que los alemanes tampoco supieron aprovechar.

El Arsenal disfrutó de su mejor oportunidad nada más comenzar el duelo. Mesut Özil se internó en el área para recoger un pase vertical de Jack Wilshere y acabó forzando un penalti.
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El Atlético de Madrid tambien gana en Europa

Milan & AtleticoNo piensen que iba camino de un combate nulo. En San Siro quedó constancia de lo que es un equipo al alza. Aún más de lo que es otro que apenas se sostiene en los últimos tiempos por la solera de su escudo. El Atlético de Madrid solventó el viaje a Milán de la mejor manera que pudo. Lo pasó mal en la primera parte con los poquitos argumentos que manejó la escuadra italiana. Los minutos apaciguaron la grada y el ánimo local. Se acabó el bullicio. Desapareció el artificio. Emergió el fútbol ambicioso de los rojiblancos. Y marcó Diego Costa.

El delantero hispano-brasileño aprovechó un mal despeje de Abate para condicionar una eliminatoria que se presumía de distancias cortas. Su remate de cabeza, el 0-1 (min. 83), puede ser definitivo a poco que el Atlético sea fiel en la vuelta a las virtudes que le aupan como uno de los equipos del momento en el continente. El pase a cuartos de la Champions League es casi una realidad.

El Atlético se aguantó en los momentos de más apuro gracias a su portero. Courtois sacó reflejos para desviar sendos remates malintencionados de Kaká y Poli. Fue en el primer tiempo. Insúa lo pasó fatal tratando de parar al inquieto y habilidoso Taarabt.
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Gran victoria del PSG con un Ibrahomivic estelar

Ibrahomivic Fotografía: EFE
El Paris Saint Germain está ya casi clasificado pues goleó a domicilio (0-4) al Bayer Leverkusen. El PSG dominó desde el principio y ya marcó en el minuto 3 por intermedio de Matuidi,en una jugada que se inició con una pérdida de balón del capitán Simon Rolfes en el centro del campo.

Ese gol tempranero desbarató el planteamiento del Leverkusen que había salido atrás esperando al PSG y buscando el contragolpe. El PSG se hizo dueño del balón y el Bayer, sin ideas, nunca pudo recuperarse. Justo cuando el Leverkusen parecía mostrar una ligera mejoría se produjo el segundo gol del PSG a través de un penalti convertido por Ibrahomivic en el 39 después de que Spahic derribase con un empujón en el área al argentino Lavezzi. Al borde del descanso, el partido quedó sentenciado cuando Ibrahimovic hizo el tercero con un remate de zurda desde fuera del área que se coló por la escuadra.

Tras el descanso, el Leverkusen trató de maquillar el resultado con mucha lucha ante un equipo muy superior. Además, a partir del minuto 59 se vio en superioridad numérica tras la expulsión del croata Emir Spahic por acumulación de amarillas. El cuarto llegó en el minuto 88, por intermedio de Yohan Cabayé cuando el PSG ya prácticamente jugaba a placer.
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El Barça gana al Manchester City con polémica arbitral

messi citySorprendió el City dando el balón al Barcelona desde los primeros minutos pero fue gracias a una contra como los culés se adelantaron en el marcador. Iniesta jugó en profundidad sobre Messi y en posición legal, el argentino aprovechó el error de marcaje de un Demichelis que terminó su actuación con una entrada por detrás sobre su paisano. El penalti fue dudoso, pero la expulsión no. Tampoco titubeó La Pulga para superar a Hart y encarrilar la eliminatoria antes de que Alves dejara su sello en los últimos minutos.

Mucho se había hablado en la previa del espectáculo que iban a brindar dos equipos que siempre buscan la redonda. Se habían escrito tesis sobre el juego aéreo de los ‘Citizen’ y de la debilidad defensiva de ambos conjuntos. La primera idea se olvidó tras el pitido inicial cuando Xavi, Cesc, Busquets y compañía vieron como Touré o Fernandinho esperaban en su campo, la segunda pronto fue protagonista gracias a un Negredo que es capaz de rematar todo lo que se parezca a un balón proceda de donde proceda y la tercera, por fortuna para el bando visitante, quedó de manifiesto por medio de Demichelis, quien abandonó el campo antes de tiempo tras un grave error.

En el primer acto, los de Martino dominaron buena parte del choque, monopolizaron el esférico pero quizá pecaron de juego horizontal. Sólo Xavi desde fuera del área probó a Hart mientras Alexis apenas daba profundidad por la derecha. El chileno no desbordó una sola vez a su marcador y facilitó el día en la oficina a Clichy.

Mientras las ocasiones visitantes no llegaban, pusieron en apuros a Valdés con algún balón colgado sobre los dominios de Negredo, quien no pudo superar a los solidarios Piqué y Mascherano. Con un punta sólo el City, los dos centrales buscaron siempre las ayudas para frenar al vallecano en la medida de lo posible, ya que en algunas acciones el español mostró ser imparable.
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Bayer de Munich campeón de la Champions League

Bayer campeon
La final se dirigía a la prórroga y el Bayern se temía lo peor. Allí en Wembley estaba el fantasma de Sheringham, el de Solskjaer, el de Diego Milito, el de Drogba y Cech. También el de Robben. Tenía que ser él y tenía que ser el Bayern campeón de Europa. El holandés hizo desaparecer los malos espíritus con una arrancada, con un toque sutil que significó la quinta Orejona para los bávaros. Los fantasmas no existen.

No se hizo de noche para el Bayern ni para Robben, que antes había alimentado su síndrome en las finales. El balón no era de nadie, pero en el 89′ surgió su figura de forma fulgurante después de un toque de Ribéry que pasará a la historia. Apareció el holandés y cruzó con la izquierda, con tacto, ante la salida de Weidenfeller. Lo celebró por él, por todos sus compañeros, por la historia del Bayern, que recogió una Copa de Europa que podía haber levantado en Barcelona, en Madrid o en Múnich. Lo hizo en Londres. Era suya y La Orejona se quedó hasta sin orejas del tiempo que llevaba el Bayern soñando con un día así.

El guión estaba escrito. Algún día tenía que ser. El Bayern tuvo que ser campeón de Europa en el último minuto y el gol lo tenía que hacer Robben, que había visto espíritus por Londres. En la primera mitad desperdició varias ocasiones muy claras. Cuando la final reclamaba otro acto, apareció él para rasgar las vestiduras de los fantasmas. Era el gafe del campeón.

Los dos grandes exponentes del fútbol alemán demostraron en Wembley que los germanos son los que mandan. No hubo goles en la primera mitad, pero tampoco se necesitaron para dejar a Europa con la boca abierta. El plato tuvo todos los ingredientes que no pueden faltar en un partido de fútbol. No se pudo ni beber un trago de agua. Hasta el árbitro mantuvo el ritmo.
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F.C. Barcelona 0 – 3 Bayern Múnich

El Barcelona eliminado
Me van a perdonar por la tardanza pero he tenido que reescribir buena parte de esta crónica. Les voy a ser sincero. Una vez cumplido el trámite, es hora de quitarse las caretas. Y es que cualquier aficionado del Barça con un mínimo sentido crítico sabía de sobra que la eliminatoria estaba finiquitada tras el pitido final del Allianz Arena. Caput, finito. Encima, la baja de Messi acabó por templar los ánimos de los azulgranas más vehementes, que soñaban con una noche mágica del argentino como espoleta de una remontada más milagrosa que otra cosa.

Pero no, el fútbol, dentro de su innegable entropía, se rige por principios simples y éstos dicen que cuando dos equipos se enfrentan sobre un terreno de juego, suele prevalecer el que mejor fútbol despliega y, hoy por hoy, no hay quien le tosa a los muniqueses en Europa. Está por ver qué se inventa Klopp para la final de Wembley pero desde aquí enarbolamos desde ya la bandera del favoritismo bávaro.

El Barça tenía al menos la obligación de firmar un partido digno, a la altura de su reciente leyenda, pero su innegable esfuerzo no le alcanzó ni para eso
Visto así, el Barça tenía al menos la obligación de firmar un partido digno, a la altura de su reciente leyenda, pero su innegable esfuerzo no le alcanzó ni para eso, porque este 0-3 duele más que una cornada de 20 centímetros.

Impotencia. No hay mejor palabra para definir la sensación de orfandad de un equipo que ha naufragado sin paliativos frente a un Bayern avasallador que amenaza con instalar una dictadura perdurable en el fútbol europeo, a tenor de su potencial y la juventud de muchas de sus estrellas.

Messi, santo y seña de un conjunto que vive por y para el argentino, tiene la excusa de la lesión, que le lastró en la ida y este miércoles le dejó tragando saliva en el banquillo. No la tiene en cambio Tito, que ha quedado señalado por su elección de jugadores y su gestión de los tiempos a la hora de realizar los cambios.

La primera parte al menos fue decorosa, porque no hubo ni rastro de la lastimosa imagen del encuentro de ida en Múnich, donde claudicaron todas las líneas sin remisión.
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Real Madrid 2 – 0 Borussia

El Real madrid eliminado
Dos goles de Benzema y Ramos en los últimos diez minutos dejaron al Madrid al borde la final de la Champions por tercer año consecutivo. Pero los tantos llegaron demasiado tarde, en especial si se recuerdan las tres clarísimas ocasiones que los blancos desperdiciaron en el primer cuarto de hora y que pudieron haber definido un guión de partido totalmente distinto. Pero no; al final fue el mismo de los tres últimos años.

Un cuarto de hora de ceguera condenó al Madrid. Se cumplió casi completo el ritual de las remontadas. Al final faltó el gol, sólo uno, ese elemento para algunos tan prosaico que, para quitarle lustre, se suele atribuir casi de forma exclusiva a eso que llaman pegada. Así, sin más. Y el Madrid es, por supuesto, el rey de la pegada.

Si tal cosa es cierta, esa virtud (para algunos un defecto) le abandonó en el momento más inoportuno. Saltó a un Bernabéu inflamado, poblado por 85.000 fieles que creían ciegamente que sí, que era posible. Y lo cierto es que, de salida, lo pareció. Con un centro del campo compuesto por Modric y Xabi, el Madrid presionó arriba, recuperó con rapidez y circuló con rapidez la pelota. Los blancos supieron encontrar grietas por dentro y pudieron remontar la eliminatoria en un cuarto de hora. Así, como suena. Higuaín volvió a evidenciar su desamor con la Champions fallando un mano a mano con Weidenfeller en el minuto cuatro, aunque lo peor estaba por llegar. Cristiano tuvo un remate que en uno de esos días tontos que suele tener, de dos o tres goles, hubiera embocado (minuto 9). Y Weidenfeller volvió a aparecer para negarle el gol en el 14′, tras un extraordinario pase de Xabi Alonso.

Pese a todo, el Bernabéu creía, los jugadores creían. El Borussia olía a miedo. El desgaste de los blancos estaba siendo enorme, pero el premio tenía que llegar. El regalo quedó envuelto para Mesut Özil, que se plantó solo ante el meta rival. Tuvo tanto tiempo para pensar, tantas opciones para elegir, que apostó por la peor. Tenía entregado a Weidenfeller, vencido ya, pero quiso ajustar tanto que la envió fuera. Era el minuto 16.

El error de Özil desarmó al Madrid. Otro cuarto de hora nefasto, esta vez en ataque, que, unido al arranque del segundo acto en Dortmund, han sellado su tumba por tercera semifinal consecutiva. Cierto que enfrente hubo un gran equipo, que supo bajas pulsaciones tras un inicio terrorífico. Pero, tras el error de ÖZil -a un nivel bajísimo en los dos partidos ante sus paisanos- al Dortmund ya no le inquietó nada. Ni siquiera la lesión de Götze, que se marchó en pleno huracán blanco. Salió Grosskreutz y el mecano siguió funcionando igual. Adelantó la línea de presión, diluyó a Modric y empezó a encontrar a Lewandowski, que tuvo el 0-1 en un tremendo despiste de Ramos. También fue al principio, porque después no se jugó. El Borussia no quiso y el Madrid no pudo.
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Borussia 4 – 1 Real Madrid

Lewandowski
Robert Lewandowski. Desde hoy, el Real Madrid jamás olvidará el nombre del delantero polaco, futuro jugador del Bayern que todavía está en el Borussia Dortmund. Bien lo sabe el Madrid, que hubiese pagado por adelantar su marcha y contratar un jet privado vía Múnich. Cuatro goles suyos, cuatro, cuatro, cuatro (lo repetimos hasta cuatro veces para entender la magnitud de tal cifra en una semifinales de Champions) dejan a los blancos muy lejos de Londres, lejísimos. El descomunal delantero del Borussia dejó en nada el gol de Cristiano, que había empatado tras un error de Hummels que persiguió Higuaín. Fue el único respiro del Madrid. En las estrellas del negro cielo alemán para los blancos sólo se leía Lewandowski.

El Real Madrid recordará toda la vida al polaco. Firmó cuatro goles como si fuese la orden del día, sin más. Marcó a un toque para abrir el marcador, jugó en línea para hacer el segundo, completó una obra de arte en una baldosa para convertir el tercero y remató desde el punto de penalti. La pena fue máxima para el Madrid, que jamás pudo controlarle. Parece que sólo lo ha conseguido Guardiola para convencerle.

El partido superlativo de Robert Lewandowski aleja las orejas de La Décima. En las del Madrid sopló el todavía 9 del BVB, equipazo que dejó a los de Mourinho en nada. No se recuerda un Real Madrid más inofensivo, más inútil, castigado por un delantero demoledor en su última noche europea en el Westfalen con la camiseta amarilla.

El Real Madrid sólo vio Londres en el horizonte al filo del descanso, con ese error de Hummels, con ese gol de Cristiano a pase del Pipa. El 1-1 no fue nada más que un sueño, una alucinación. Lewandowski, en una segunda mitad grandiosa, enterró casi todas las opciones madridistas y convirtió en pesadilla, otra vez, un partido en Alemania, la tierra no prometida.

Sería injusto a pesar de la histórica exhibición de Lewandowski hablar sólo de él. El Borussia Dortmund hizo un partido perfecto y contó con un misil para disparar. Defendió al Real Madrid hasta convertirlo en un equipo del montón. Xabi Alonso no pudo ni respirar, no le ayudó Modric, Özil se sintió solo en su país y en la banda y hasta Cristiano estuvo bajo llave. Weidenfeller también le negó la libertad.
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