F.C. Barcelona 0 – 3 Bayern Múnich

El Barcelona eliminado
Me van a perdonar por la tardanza pero he tenido que reescribir buena parte de esta crónica. Les voy a ser sincero. Una vez cumplido el trámite, es hora de quitarse las caretas. Y es que cualquier aficionado del Barça con un mínimo sentido crítico sabía de sobra que la eliminatoria estaba finiquitada tras el pitido final del Allianz Arena. Caput, finito. Encima, la baja de Messi acabó por templar los ánimos de los azulgranas más vehementes, que soñaban con una noche mágica del argentino como espoleta de una remontada más milagrosa que otra cosa.

Pero no, el fútbol, dentro de su innegable entropía, se rige por principios simples y éstos dicen que cuando dos equipos se enfrentan sobre un terreno de juego, suele prevalecer el que mejor fútbol despliega y, hoy por hoy, no hay quien le tosa a los muniqueses en Europa. Está por ver qué se inventa Klopp para la final de Wembley pero desde aquí enarbolamos desde ya la bandera del favoritismo bávaro.

El Barça tenía al menos la obligación de firmar un partido digno, a la altura de su reciente leyenda, pero su innegable esfuerzo no le alcanzó ni para eso
Visto así, el Barça tenía al menos la obligación de firmar un partido digno, a la altura de su reciente leyenda, pero su innegable esfuerzo no le alcanzó ni para eso, porque este 0-3 duele más que una cornada de 20 centímetros.

Impotencia. No hay mejor palabra para definir la sensación de orfandad de un equipo que ha naufragado sin paliativos frente a un Bayern avasallador que amenaza con instalar una dictadura perdurable en el fútbol europeo, a tenor de su potencial y la juventud de muchas de sus estrellas.

Messi, santo y seña de un conjunto que vive por y para el argentino, tiene la excusa de la lesión, que le lastró en la ida y este miércoles le dejó tragando saliva en el banquillo. No la tiene en cambio Tito, que ha quedado señalado por su elección de jugadores y su gestión de los tiempos a la hora de realizar los cambios.

La primera parte al menos fue decorosa, porque no hubo ni rastro de la lastimosa imagen del encuentro de ida en Múnich, donde claudicaron todas las líneas sin remisión.

Esta vez la entrega fue máxima y la concentración, la apropiada ante oponentes del nivel de Robben, Müller y Ribéry. Sólo así se explica que el Bayern no gozara de una sola ocasión en toda la primera parte. El Barça en cambio sí que inquietó a Neuer. Un poquito, no se crean, pero lo suficiente para salvar la cara en tales circunstancias.

El buen portero germano desvió a córner un potente y peligroso disparo de Pedro que buscaba la cruceta izquierda y Xavi desperdició una volea dentro del área que mereció mejor suerte. Poco más, sobre todo porque el Bayern se defendió con la solvencia habitual de la corajuda ofensiva culé.

La segunda parte fue harina de otro costal. Tres minutos tardó Robben en despertar los fantasmas con un golazo marca de la casa. A estas alturas, nadie en su sano juicio pensaba en la remontada pero se trataba al menos de morir de pie con un marcador digno. Pues ni eso.

Piqué en propia puerta y Müller, ambos a centros de Ribéry, completaron un 0-3 sonrojante que desnuda todas las carencias de un rey que ha muerto víctima de su complacencia.

Una vez consumado el K.O., queda analizar las causas y aquí sí que no caben las medias tintas porque se corre el riesgo de llevarse otro sofocón. Las preguntas son muchas y compete a la directiva barcelonista responderlas sin sentimentalismos baratos. ¿Estaba la plantilla bien confeccionada? ¿Es Tito el entrenador indicado para un equipo de esta entidad? ¿Se debió dosificar antes a Messi en partidos de menor trascendencia? Seguro que ustedes tienen muchas más pero estas tres parecen ineludibles.

Queda, eso sí, la Liga, un jugoso título que endulza este mal llamado fin de ciclo, porque no puede estar en las últimas un equipo que presume de Messi, Iniesta y tantos otros. Con todo, insistimos, algo se ha hecho mal, algo que explica este triste colofón europeo. Negarlo sería una irresponsabilidad que se pagaría muy cara.

Fuente: marca.com

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