Empate en campo contrario que parece derrota


SPORTING 1 – 1 BARCELONA

El Barça se presentó en el Molinón con un equipo de garantías pero dando un respiro a alguna de sus posiciones como la de Pedro Rodríguez con la entrada de Afellay en esa posición.

Se preveía un partido complicado, con un Sporting entregado, pero no tanto, porque al Barça le ha costado la misma vida conseguir el empate.

Manolo Preciado ofreció un planteamiento atrevido, con el equipo muy arriba y dejando entrever que no iban de paseo. Otro tipo de planteamiento ya se vería a lo largo del partido según las circunstancias.

Con el ataque muy pronunciado, el Sporting atacaba sin cesar, entrando por las bandas con De Las Cuevas y Diego Castro revolucionados y dejando que las salidas del Barça hacia el campo sportinguista se tornasen esporádicas y sin efecto alguno.

Y el Sporting demostró que hay que tenerlo en cuenta en un partido, que cada vez más se volvía de cara para los de Preciado.

En el minuto dieciséis, el rendimiento del Sporting llega a su zenit con un David Barral muy insipirado que se interna por la izquierda, metiéndose entre central y lateral que miraban para otro lado, y finiquita con golazo que Valdés no puede ni llegar a oler.

Los culpables tienen nombre en esta jugada. Piqué como perseguidor de Barral se pasa de frenada mirando hacia la luna y el sportinguista le gana la espalda, para pintarle la cara a Milito, que definitivamente, no tiene el ritmo que este Barça necesita.

El resto del partido tendría una cantinela parecida. El Barça lo intentaba y lo intentaba pero no entraba ni una.

La parroquia culé comenzaba a desesperarse, y veían los tres puntos perdidos. El Sporting lógicamente se echó para atrás, había que aguantar ese resultado como fuese.

Los planteamientos evolucionaban y comenzaban a basarse en las circunstancias del partido.

Preciado entra a Canella por De Las Cuevas en cambio totalmente defensivo. De la misma manera Bojan entra por Milito. Guardiola echaba toda la carne en el asador.

Y el riesgo tuvo finalmente su premio, de manos del jugador del Barça que peor le sabe acribillar al Sporting. David Villa consigue el empate al borde del ochenta, batiendo a Cuéllar que sale erróneamente y se come la vaselina del “Guaje”.

Lo dicho, un empate que sabe a derrota para el FC Barcelona y a gloria para el Sporting que suma un puntito más en su lucha contra el descenso.

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