Bayern Múnich 4 – 0 F.C. Barcelona

Bayern Barcelona
No se recuerda en el último lustro un equipo que volviera tan vulnerable al Barcelona. Tan inferior. El debate previo sobre la lucha por la posesión de la pelota era un camelo. Lo importante no es siempre tenerla sino saber qué hacer con ella. Mientras que el Barça apenas inquietó a Neuer, el juego del Bayern Múnich creció a partir de su presión en el centro del campo y unos ataques que armaban el mismo revuelo que una estampida de bárbaros armados de fútbol. Mucho fútbol.

Para los azulgrana fue como despertar de un largo sueño apenas sacudido este tiempo por las escaramuzas locales con el Real Madrid. El Barça no tuvo que lidiar con un enemigo histórico sino con un equipazo. El derroche de poderío del Bayern impresionó, en especial el trabajo defensivo de Javi Martínez, Müller y Schweinsteiger. La máquina alemana de robar balones empequeñeció las figuras de Sergio Busquets, Xavi e Iniesta. El rodillo de la Bundesliga también arrolla en la Champions League.

El primer gol del Bayern, de cabeza, mostró otras de las virtudes del equipo alemán. No sólo domina el juego con el balón combinado a ras de suelo, de paredes constantes y ayudas. Su superioridad en las jugadas por arriba quedó de manifiesto con ese salto de Dante que, tras doblegar en altura a Dani Alves y trazar un mal remate, sirvió a Müller la posibilidad del 1-0 (min.24).

Alrededor de Víctor Valdés fue creciendo el desconcierto propio de una barca anegada en la que todos reman pero nadie busca un cubo. En esa algarabía cometieron mano en su área Piqué, Alexis y Marc Bartra. Juzguen los expertos del arbitraje su voluntariedad. Los asistentes de área declinaron hacerlo. Significativa la mirada de uno de ellos al linier en el 2-0. Mario Gómez lo hizo a placer (min. 49) y en posición ilegal después un pase de cabeza de Müller en el área pequeña.

Los errores arbitrales no desmerecieron un ápice el baño del Bayern a un equipo que contó con un Messi claramente mermado, un extremo ineficiente como Alexis y las tardías aportaciones de Jordi Alba y Pedro cuando por fin se encontraron por la izquierda. Pero resulta también inexplicable la pasividad arbitral en la jugada del 3-0, un golazo de Robben (min. 72) precedido por un bloqueo de Müller a Alba que impidió al lateral tapar el remate final del holandés.

El Barcelona necesitaba cambiar algo. Tito Vilanova demoró los cambios hasta hacerlos casi absurdos. Villa entró por Pedro cuando quedaban siete minutos para el final. Para entonces la eliminatoria estaba sentenciada. El Barcelona está prácticamente fuera de la final de la Champions League. Müller culminó a placer un contagolpe de Alaba (4-0, min. 81) que terminó por sacar los colores al que casi todo el mundo ha señalado como el mejor equipo de todos los tiempos. Quizás ahora, justo antes de que Pep Guardiola llegue a Múnich, se haya firmado en el Allianz Arena el pacto de rendición de toda una generación gloriosa.

Fuente: marca.com

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